viernes, 14 de noviembre de 2014

Argentina en 10 días: El Calafate

21-31 DE OCTUBRE 2014
Con @alicia_mendez81


¿Qué escribir de El Calafate y sus glaciares?
Si las Cataratas de Iguazú eran impresionantes por su fuerza y fluir del agua. Su dinamismo. Los glaciares y su entorno transmitan belleza, quietud, irrealidad.
Realmente son dos espectáculos de la naturaleza totalmente distintos y por ello transmiten cosas totalmente distintas.


Llegamos al Hotel La Cantera (ver en Booking) al mediodía y aprovechamos la tarde para contratar la excursión de Minitrekking por el Perito Moreno.
Esta vez si nombro el hotel porque es precioso y está en lo alto del pueblo, por lo que tiene vistas sobre el Lago Argentino que son una maravilla. El único punto negativo que podría tener es que está un poco alejado del centro, pero lo compensa con un servicio de taxi o remis gratuito. Por lo cual esta genial.
En cuanto al Minitrekking, nos dirigimos directamente a la Agencia Hielo y Aventura, donde tuvimos que pagar en efectivo.


Una vez hecho esto, nos sobró tiempo para ir al Glaciarium, un complejo a las afueras del pueblo formado por un bar de hielo y un museo sobre los glaciares. Pero lo mejor de la visita, sin duda, fueron las vistas.


Al día siguiente nos vinieron a recoger al hotel y de allí nos llevaron en autobús hasta el Bajo de las Sombras, donde embarcamos para cruzar el Lago Rico, por la pared sur del Perito Moreno. Una vez en el otro lado, tras una breve caminata entre bosque y playa, llegamos a los pies del glaciar donde nos pusimos unos crampones (suelas con pinchos para andar sobre el hielo).


¿Impresiones? Ahora os reiréis, pero el momento de embarcar, con el glaciar a un lado, la otra costa enfrente y el día nublado que hacía, me recordaron a la escena de El Señor de los Anillos donde Frodo y Sam abandonan la Comunidad del Anillo alejándose en barca al otro del rio Anduin. Esta sensación continuaría mientras caminábamos entre la maleza hacia el glaciar.


¡Qué acertado fue hacer el trekking! No tanto por la actividad en si, si no por el hecho de contemplar este paisaje único y de apariencia irreal. No nos cansamos de hacer fotografías.


Una vez sobre el Perito Moreno, excepto en la parte final, cuando ves el lago Rico y el bosque por el que has llegado hasta él, en el resto del trekking no tienes percepción real de donde te encuentras. Como actividad de andar sobre hielo está muy bien, pero no puedes apreciar el glaciar al estar dentro de él.


Después de esto, nos llevaron a las famosas pasarelas desde donde se puede observar la pared norte del Perito Moreno. Pero después de haber disfrutado tanto con las vistas desde el bosque, por el cansancio o por lo que fuera, el caso es que no lo disfrute ni me sorprendió tanto como esperaba. Sin embargo a Alicia si que le encantó.

De regreso a El Calafate, nos dedicamos a buscar un cajero que nos dejara sacar dinero para poder contratar el Safari Marino para el día siguiente. Tarea que fue imposible tanto para nosotros como para otros tantos españoles.
Por suerte, encontramos una agencia que nos permitió pagar con tarjeta de crédito, si no, se hubieran acabado aquí nuestras aventuras por El Calafate.
Por eso, como decía en la Introducción: ¡llevarse bastante dinero en efectivo!

Solventado este problema, la mañana siguiente nos volvieron a recoger en el hotel, pero esta vez embarcamos en el Puerto Punta Bandera.

Ese día la climatología era mala: mucho frio (-8ºC), mucho viento y en intervalos nevando. Así pues, cuando atravesamos la Boca del Diablo y nos introducimos en el Brazo Norte, realmente parecía que nos adentrábamos en el infierno.
Menos mal que la ilusión y entusiasmo por ver algo único hacia superar todas las adversidades porque no recuerdo un día en el que haya pasado mas frio.


De nuevo, el paisaje era irreal, parecía sacado de un cuadro de Dalí. El Glaciar Upsala apenas pudimos verlo por las nubes bajas y la lejanía a la que nos encontrábamos (debido a los témpanos de hielo que nos impedían acercarnos más).


Sin embargo, el Glaciar Spegazzini si que pudimos admirarlo en toda su grandeza. Observándolo, si antes me había acordado de El Señor de los Anillos, ahora me pregunté si George R. R. Martin (autor de “Juego de Tronos”) habría estado aquí y se habría basado en este glaciar para crear el Muro de la novela.

Como digo, a pesar del gran frio y viento (y nieve) que hacía, me quedé en cubierta contemplándolo. Lo que no había hecho con el Perito Moreno en las pasarelas, lo estaba haciendo aquí. Y es que quizás las condiciones meteorológicas hacia el momento más épico y emotivo.
Me hubiera quedado allí eternamente.

Esa noche cenamos en La Tablita (TripAdvisor).
A la mañana siguiente partimos rumbo a Buenos Aires y de allí a España.

Atrás quedaba un viaje, tres destinos, diez días, tres cámaras, miles de fotografías...
Y la sensación de que habíamos hecho el viaje de nuestra vida.

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